Aves en Extremadura

Pocos habrá que no se hayan admirado nunca por el vuelo de un ave. Están en todas partes, resultan fáciles de admirar y son un espectáculo que nos acerca a la naturaleza con sencillez. Transmiten belleza y libertad y, con su variedad de formas, sonidos y comportamientos aportan vida al entorno, anuncian el cambio de las estaciones y fascinan a la humanidad desde siempre.

Hoy en día, la afición por la observación de aves, el birding o birdwatching, es una forma de ecoturismo en auge queabutarda moviliza a millones de personas.

Dicen los expertos que la península ibérica es la reserva ornitológica de Europa y Extremadura está considerada como la región más valorada en este aspecto, recorrer las dehesas y los montes, en cualquier estación del año, permite encontrar la mayor diversidad biológica de Europa. Pero además,las aves son un magnífico indicador de la calidad de los ecosistemas y sirven, por tanto, de señal de aviso sobre el estado de nuestro entorno. Las aves reaccionan de forma rápida y muy visible a cualquier alteración en su medio y, por ello, son un testigo esencial de los cambios ambientales. Por eso, cuando trabajamos para conservarlas estamos velando también por nuestro propio bienestar y nuestro propio futuro.

El mantenimiento de esta diversidad ha venido de la mano del establecimiento de un equilibrio entre la obtención de recursos naturales y los requerimientos ecológicos del medio. La ganadería extensiva, la rotación de cultivos y el mantenimiento de las dehesas,han constituido a lo largo de los años el sostenimiento de esta armonía.

El interés ornitológico de Extremadura radica en el gran número de especies catalogadas, que ronda las 350, de las que 230 se consideran nidificantes habituales. Además, posee algunas de las poblaciones mejor conservadas de aves en peligro de extinción. Los encinares y los alcornocales junto con las vastas estepas son en el lugar predilecto para aves tan singulares como la cigüeña negra, el águila imperial, el buitre negro, la avutarda, el cernícalo primilla o el águila-azor perdicera.

buitre azulSEO/BirdLife, en su último inventario, señala que el 75% del territorio de Cáceres y Badajoz se consideran de importancia internacional para las aves. El número de visitantes que optan por Extremadura como destino para la práctica ornitológica ronda los 20.000 y cada año aumenta considerablemente el número de birdwatchers internacionales.

Las estaciones más favorables para la observación de aves en Extremadura está comprendidas durante el invierno, debido a la gran cantidad de ellas que se resguardan del frío en nuestra región, y durante la primavera. Todo ello está favorecido por el establecimiento de la Red de Espacios Protegidos que mantiene y optimiza cada año las infraestructuras dedicadas a la práctica de los birdwatchers, con la colocación de observatorios, torretas y hides y la señalización de nuevas rutas ornitológicas.

Dentro del territorio extremeño, muy cerca del Parque Natural de Monfragüe, se encuentra Santiago del Campo, un lugar privilegiado para la observación de aves en sus dos tipos de hábitats principales, la extensa estepa y los riberos del río Almonte que se continúan del amplio encinar de la dehesa boyal, mantenido a través de generaciones mediante el
equilibrio sostenible anteriormente comentado.

En los siguientes enlaces se puede acceder a las Web sobre ornitología más representativas de Extremadura.